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¡Adiós VHS! Funai Electric deja de fabricar el último VCR del mercado

La llegada de la televisión supuso una revolución en todos lo hogares. Poder poner cara a las voces que se escuchaban con frecuencia en la radio y «ver las noticias o una película» en casa hasta entonces era algo imposible. Sin embargo la evolución tecnológica no quedó ahí. Con los años se creó un dispositivo que ha estado presente para casi todos y que incluso, algunos, tienen todavía: el VHS (Video Home System). Hoy se dice adiós a un gran mito de varias generaciones, ya que a finales de julio dejará de fabricarse el último VCR (Videocassette Recorder) del mercado.

Durante 44 años, los VCR se han encargado de hacer disfrutar a los usuarios una y otra vez de sus programas o películas favoritos. Los VHS permitían grabar en ellos y luego reproducir el contenido como se hace con los DVD o el streaming. A las generaciones más jóvenes quizá les parezca que no es nada del otro mundo, pero para los que pasamos los 30 supone el fin de uno de nuestros compañeros más fieles.

Con la expansión de los CD y posteriormente DVD, el VHS fue perdiendo terreno poco a poco. Aunque podían llegar a grabarse varias horas que se vieron aumentadas con el lanzamiento del archifamoso modo de grabación LP (Long Play), las plataformas digitales eran el futuro. Con el tiempo los VCR dejaron de verse en las tiendas, pero no todas las empresas dejaron de fabricarlos.

Funai Electric ha conseguido mantener su fabricación y vender sus equipos a grandes marcas como Sanyo. El pasado año en plena era digital logró vender 750.000 VCR, pero no han sido suficientes para mantener su fabricación. Los beneficios respecto a los costes de fabricación son cada vez menores y eso sumado a la dificultad de encontrar los componentes necesarios para estos dispositivos han hecho que se tome esta decisión.

Así a finales de julio la compañía cesará su producción de VCR y dejará huérfanos a los románticos que aún pensábamos en el VHS de vez en cuando. Siempre nos quedará en el recuerdo el apego a los contenidos de algunos de esos VHS, las peleas con el tracking para que la imagen «no bailara» o rezar todo lo que sabíamos para que no se rompiera la cinta cuando se atascaba el VHS en el VCR. Hasta siempre, VHS.