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Jóvenes cubanos crean red para conectarse pese a prohibición

Rafael Antonio Broche, uno de los creadores. Imagen: El Nuevo Herald/AP

 

Unos jóvenes cubanos crearon una red para conectar a miles de computadoras en La Habana y la llamaron SNet, abreviación de Street Net (red callejera). La red les permite chatear, jugar y hasta descargar películas pese a la prohibición en Cuba de tener acceso a Internet.

El reportaje que realizaron Anne-Marie García y Michael Weissenstein de The Associated Press se publicó en el diario cubano El Nuevo Herald y revela cómo fue creada la SNet  y cómo unos jóvenes cubanos desafiaron las reglas y lograron conectar a más de 9 000 computadoras con pequeñas antenas ocultas de Wi-Fi y con cables de Ethernet que cuelgan sobre las calles de La Habana.

En Cuba donde el salario promedio es de $25 dólares mensuales, el gobierno cobra el equivalente a un cuarto del salario para conectarse a internet por una hora en los hoteles gestionados por el Estado. Las conexiones caseras están prohibidas y sólo unos cuantos cubanos están autorizados para tener acceso.

SNet inició en 2001 y ha llegado a tal cantidad de conexiones en los últimos cinco años; en un día promedio se conectan aproximadamente dos mil usuarios. Sin embargo, la red no está conectada a internet, es sólo local y limitada.

Quienes se conectan tienen acceso a salas de chat donde comparten información con sus amigos, organizan paseos y comparten fotografías. Incluso es posible participar en juegos como World of Warcraft y Call of Duty. 

Rafael Antonio Broche Moreno es un ingeniero eléctrico de 22 años que participó en la construcción de la red callejera y comentó que «realmente necesitamos internet porque hay mucha información en línea, pero al menos esto satisface un poco porque es sentirse como ‘estoy conectado con un montón de gente, hablando con ellos, compartiendo archivos..”’.

Rafael explica que el gobierno sabe de la red y que tienen una especie de acuerdo tácito con los funcionarios que permite que SNet opere mientras respete la ley y sus nodos sean monitoreados para asegurarse que no se comparte pornografía ni se hable sobre política.

«Nosotros no nos metemos con nadie. No queremos hacer nada más que jugar, compartir ideas sanas. Es todo un funcionamiento sano que no se compromete, no influencia, ni el gobierno ni lo que sucede en Cuba… Mientras nos mantengamos haciendo lo correcto, ellos nos dejan seguir” explicó Broche.

Cuba es uno de los países menos interconectados del mundo y es un tema que está en la agenda ahora que las relaciones con Estados Unidos se han vuelto a establecer, aunque quizá falten muchos años para que todos los cubanos disfruten plenamente de la información en la red.