Jeff Bezos cede hoy el trono de su Amazon y nos deja conocer su habilidad gerencial más importante

Jeff Bezos cede hoy el cetro y la corona de Amazon a Andy Jassy tras 27 años al frente del gigante del comercio electrónico. En ese tiempo, este informático nacido en Albuquerque, Estados Unidos, ha transformado una startup de venta de libros online en un imperio empresarial que domina las ventas digitales de todo tipo de productos a nivel mundial y ha expandido sus dominios a otros sectores con éxito arrollador, en el caso de los servicios en la nube de Amazon Web Services (AWS), o más moderado pero igualmente notable, en el caso Amazon Prime Video, por nombrar algunos de sus múltiples negocios.

En este ascenso meteórico al olimpo de los negocios, la capacidad de liderazgo y gestión empresarial de Bezos han marcado la diferencia frente a sus rivales, y ahora Jassy se va a enfrentar al dificilísimo reto de estar a la altura de una de las mentes empresariales más brillantes de las últimas décadas. Para afrontar el desafío, a buen seguro que el hasta ahora CEO de AWS ha tomado buena nota de las lecciones de dirección y management que ha ido desgranando el fundador de Amazon a lo largo de estos años en conferencias, entrevistas y sus célebres cartas. A continuación recogemos las más destacadas.

Gestionar una multinacional como si fuese una startup

Uno de los consejos empresariales que más ha repetido Bezos a lo largo de estos años es que hay que mantener siempre la ‘mentalidad del día uno’, es decir, pensar en la compañía como una startup sin importar cuánto haya crecido. Esto implica, entre otras cosas, mantener siempre los pies en la tierra, en contacto constante con el cliente, tener la mente siempre puesta en la innovación y no desperdiciar recursos.

El fundador de Amazon opina que el responsable de una empresa, o de una de las divisiones del negocio de ésta, nunca debe perder de vista a las personas a las que sirve, es decir, a los clientes. Por esa razón, hasta el día de hoy Bezos ha mantenido abierto un correo público -jeff@amazon.com- bajo su supervisión directa, en el que los usuarios de sus diversos negocios podían escribirle para enviarle críticas y sugerencias.

Para Bezos, muchos CEO están a menudo más atentos a lo que hace la competencia que a las peticiones y comportamientos de los clientes, lo que considera un error importante, ya que si sólo adoptas medidas y creas herramientas en función de lo que haga la competencia, es poco probable que se haga algo realmente innovador. En cambio, si escuchas los problemas de los usuarios y observas sus preferencias, siempre será posible pensar en soluciones nuevas que mejoren su experiencia como consumidor.

“Nuestros clientes están muy contentos. Pero sus expectativas nunca son estáticas, aumentan. Es la naturaleza humana. No ascendimos desde nuestros días de cazadores-recolectores estando satisfechos. La gente tiene un apetito voraz por mejorar, y lo que ayer era ‘wow’ hoy se convierte rápidamente en lo ordinario. No puedes dormirte en los laureles. Los clientes no lo harán”, señalaba Bezos en una carta a sus accionistas en 2018.

Para mantener alto el nivel de innovación, Bezos también recomienda preservar la humildad sin importar cuánto crezca la empresa. El fundador de Amazon señala que por muy bien que vaya una compañía, siempre tendrá aspectos que puedan mejorar, y ser consciente de ello, buscar constantemente esos puntos flacos y tratar de solventarlos mantendrán en forma a la compañía.

En este sentido, aconseja apoyarse en los avances tecnológicos para detectar los aspectos mejorables de la empresa. Así, por ejemplo, muchas de las funciones y productos que ha ido lanzando Amazon a lo largo de los años se han basado en el análisis exhaustivo de sus métricas internas y los datos de navegación y compra de los clientes. Esto último, según Forbes, les habría llevado a determinar que el retraso de 0,1 segundo en la carga de sus páginas contribuía a que el 1% de los usuarios abandonase la web y no siguiese comprando.

Por último, en esa ‘mentalidad del primer día’ también considera importante no desperdiciar recursos. Así, las oficinas de Amazon suelen ser bastante sobrias en comparación con la de otros gigantes digitales como Google, y la empresa nunca paga billetes de primera clase en viajes de negocio de sus directivos, entre otras medidas de contención de gasto.

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