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Hay muchas dudas en relación a los vehículos autónomos

Los debates sobre los vehículos autónomos se han vuelto a avivar. Hace una semana aproximadamente, una de las unidades Volvo XC90 de Uber Technologies fue la protagonista de una colisión en Tempe, Arizona. Aunque la unidad de Uber no fue la culpable del accidente y no hubo más que daños materiales, este percance obligó a la compañía a suspender, al menos de manera temporal, su programa de autos sin conductores. La compañía explicó en un breve comunicado que la responsabilidad del siniestro va más allá de su influencia y argumentó que el otro vehículo (el verdadero culpable) no cedió el paso a la Volvo XC90, que circulaba con prioridad de paso.

La noticia lastimosamente se viralizó con una versión en la que la Volvo parecía ser la culpable del accidente. El automóvil era conducido por inteligencia artificial, aunque por medidas de seguridad llevaba a dos personas en su interior. Una de ellas viajaba en calidad de conductor de emergencia. Cuando el asunto de la culpabilidad fue aclarado, otras acusaciones salieron a la luz, ya que más allá de su nula culpabilidad en la colisión, el vehículo autónomo no fue capaz de predecir la situación ni pudo evitar el impacto, capacidades de las que depende y presume.

Para colmo de males, lo impactante de las imágenes alimentó la conciencia de los más suspicaces. Ver volcado en la mitad de la intersección el vehículo autónomo de Uber, una unidad del programa tecnológico que pretende facilitar y hacer mucha más segura la circulación de los vehículos en las calles de nuestras ciudades,  despertó la atención de la prensa mundial y reforzó la posición de susceptibilidad que aún tienen muchas personas en relación a poner su confianza en un software como matriz de conducción.

En diciembre del año pasado, uno de los vehículos autónomos de Uber no percibió un semáforo en rojo y cruzó la intersección como si nada, lo que derivó en un escepticismo muy fuerte para los coches de la compañía. Horas después de haber iniciado su servicio de autos sin conductores en San Francisco, el Departamento de Vehículos Motorizados (DMV) de California suspendió su actividad y calificó de ilegal el despliegue de la flota automatizada por no disponer de todos los permisos pertinentes.